jueves, 14 de octubre de 2010

Día de la Hispanidad

El martes fue festivo, pues se celebraba el día de la Hispanidad: que el 12 de octubre de 1492 se conquistó América. En mi tierra a este día lo llamamos el "Dïa de las Razas". Es muy bonito. Salen bandas de todos los paises a bailar los bailes típicos de sus orígenes con los trajes regionales, y todo se llena de colorido y multiculturalidad. Algo parecido a lo que ví acá...


Sin embargo, hay algo que me apena de la "conquista" de´América...  Ustedes lo llaman conquista, ¿lo podríamos llamar nosotros "invasión"? Me apena la intolerancia de los conquistadores, la falta de respeto por aquellas culuras tan milenarias como la azteca y la inca, a sus religiones, a sus costumbres...

Del mar los vieron llegar mis hermanos
emplumados eran los hombres
barbados de la profecía esperada.
 
Se oyó la voz del monarca de que el dios habla llegado y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado. 
Iban montados en bestias como demonios del mal, iban con fuego en las manos y cubiertos de metal 
Sólo el valor de unos cuantos les opuso resistencia y mirar correr la sangre se llenaron de vergüenza. 
Porque los dioses ni comen ni gozan con lo robado y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado. 
En ese error entregamos la grandeza del pasado y en ese error nos quedamos 300 años esclavos. 
Se nos quedó el maleficio de brindar  al extranjero nuestra fe, nuestra cultura, nuestro pan, y nuestro dinero.

Estas culturas estaban ya muy avanzadas en atronomía y otras ciencias, ¿saben ustedes lo que podríamos haber avanzado si no las hubieran extinguido? En fin, ya no se puede cambiar. Espero que la humanidad no vuelva a cometer errores como aquel.

Pero, lejos de lo que fueron aquellos conquistadores como Hernán Cortés, tan inhumanos e interesados, me encuentro con un pueblo español ameno y  acojedor, tolerante, que busca enriquecerse con las nuevas culturas que van llegando. Y eso me llena de alegría. Veo que hay muchas asociaciones de chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos... donde uno se puede sentir como en casa (o incluso mejor) y soñar con ese futuro (que llegará) en el que volveremos a nuestras tierras para mejorarlas. Esto me alegra.

Fuentes (poema e imagen): http://www.elhistoriador.com.ar/

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